Hola estimados compañeros
Nuestra labor docente es toda una aventura en la que cada uno tiene sus propias vivencias con las que se va escribiendo su historia personal. Al final del viaje (jubilación), solo tendremos buenos y malos recuerdos de lo sucedido; por ello es importante vivir intesamente nuestro presente y saborear cada momento la satisfacción del deber cumplido. Al final solo quedará en los alumnos el recuerdo de aquel maestro bueno, malo o regular al que se le tenga o no gratitud por haber compartido su tiempo, su vida, su experiencia.
Siempre es tiempo para reflexionar sobre nuestra actividad docente y para buscar e implementar nuevas estrategias con las que logremos dignificar nuestra existencia, dejando un mensaje de amor, de progreso, de humanismo.
En su artículo “La aventura de ser maestro” José Manuel Esteve comenta que tenemos dos opciones: a) aburrirnos enormemente y vivir con una gran ansiedad; ó b) Disfrutar y vivir con gran pasión nuestra práctica docente día con día.
Creo que nunca es tarde para mejorar, y espero crecer y madurar profesionalmente para llegar a ser un “maestro de humanidad”, útil a los demás, con la libertad plena de cátedra y para disfrutar más mi práctica docente; considerando que cada clase tiene un alto valor y me ofrece la oportunidad de alcanzar cada día más metas, como un reto intelectual.
Me propongo seguir los consejos de Esteve:
- Buscar la motivación, interés e inquietud en los alumnos; y,
- Dar y reconocer el valor de lo que van a prender.
Es cierto que la mayoría de los docentes nos enfrentamos a problemas diversos como:
1) Elaborar nuestra propia identidad profesional;
2) Conseguir ser un buen locutor;
3) Conseguir disciplina;
4) Adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de los alumnos; y
5) Convencer a nuestra comunidad del valor y respeto que se merece un maestro.
Las carencias de identidad también se tiene en el nivel de bachillerato. Un buen comienzo para solucionar estos problemas es “tener una actitud de servicio a los alumnos”; "buscar mantener una corriente de empatía con ellos"; "utilizar el diálogo y el razonamiento"; y hacer ver muy bien “cuáles son los límites” de la libertad de cada quien.
Es importante manifestar nuestro orgullo de ser profesor, manifestando con hechos que podemos incidir activamente en nuestra sociedad, y lograr el desarrollo del hombre, en armonía con la naturaleza y su espíritu.
Pensar y sentir es la clave para mejorar y disfrutar nuestro quehacer educativo, pues es cierto que cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras.
“Ayudar a comprenderse a si mismos y entender el mundo que nos rodea, es nuestro reto para con los alumnos.”
Saludos

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